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Un mal común por fatiga del material
supone la pérdida o acusado desgaste del hilo de rosca
en los cárteres de motores fabricados en aluminio o
aleaciones de este. Las vibraciones, la calidad de los
procesos de fabricación de la época, el tipo de aleación,
y como no, la "destreza" de su propietario en las tareas
de mantenimiento, son las causas más comunes de este
desgaste que habitualmente llega a la destrucción completa
del hilo.
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Expondremos el problema con la ayuda
de un cárter derecho 54M de Montesa, que se encuentra
en pésimo estado, en concreto intentaremos reparar los
soportes del encendido electrónico (figura 1). Estas
roscas presentan una dificultad añadida al estar efectuadas
en un resalte del cárter que no deja mucho espacio para
agrandar la rosca.
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Parece evidente que para dar solución a este problema
y conseguir una restauración completa, es decir, devolver
a la pieza su estado original, deberíamos rellenar el
orificio roscado con el mismo material, volver a perforarlo
y roscarlo en las dimensiones originales. Esto no resulta
tan sencillo, pues las posibilidades para rellenarlo
pasan por una soldadura al arco con aportación y en
atmósfera inerte, para lo que deberemos practicar en
cada orificio un fresado previo en el que el hueco a
rellenar presente una sección cónica, que permita el
relleno completo y una buena adherencia. En este caso
tendríamos que reconstruir el asiento del encendido,
tarea que presenta serios inconvenientes.
Otra posibilidad es utilizar soldadura a la llama con
aportación de material aleado al aluminio, que una conocida
marca publicita con temperatura de fusión entorno a
los 732°F/390°C y un esfuerzo de torsión de 34.000 lbs/sq.in
(234KN/m²) que resultaría muy conveniente para estas
aplicaciones, sino fuese por que este parámetro lo miden
en frío y la aplicación que se pretende trabaja en caliente,
a escasos centímetros del cuerpo del cilindro y en estas
condiciones, por experiencia propia, su resistencia
desciende considerablemente, además de que igualmente
resulta necesario fresado previo para poder trabajar
la nueva rosca en material "sano".
Por estas razones se propone una solución que no es
nueva, pero aporta seguridad y resulta menos agresiva
con el cárter, además de ser más económica que las anteriores
por no precisar que el cárter salga de nuestro taller.
Se trata de encamisar la zona con un metal de resistencia
tal que nos permita procurar una rosca interior de las
dimensiones originales y una exterior del mínimo diámetro
posible. Esto es un casquillo con roscas interior y
exterior.
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Se puede comenzar determinando la posible longitud del
casquillo. Es conveniente aprovechar toda la profundidad
disponible en el cárter. El pie de rey nos dirá la profundidad
del taladro actual, pero deberemos determinar cuanto
más podemos perforar, y esta será la longitud sobre
la que trabajaremos.
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Como norma general el diámetro de la
broca a utilizar es el diámetro interior del macho,
o sea el diámetro nominal de la rosca menos el paso
de la rosca 8 -1,25 = 6,75 ~ 6,8mm pero como se trata
de un metal blando, se taladrará con 6,5mm.
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Fundamental resulta utilizar el taladro
de columna, pues la base nos proporciona el asiento
perpendicular para asegurar que la futura rosca mantendrá
el ángulo inicial. La profundidad del taladrado se deberá
controlar con marcas en la broca o el dispositivo que
incorporan este tipo de taladradoras, manteniendo un
margen de seguridad de un par de milímetros sobre nuestro
cálculo.
El trabajo de macheado es un tanto lento y laborioso,
consta de un juego de tres machos que tienen que pasarse
sucesivamente de forma que el primer macho es el que
inicia y guía la rosca, tiene una entrada muy larga
en forma cónica y ningún diente acabado, el segundo
desbasta la rosca y tiene una entrada media con dos
hilos completos, y el tercero acaba y calibra la rosca.
En este caso el tercer macho no lo pasaremos hasta el
final, sino que dejaremos un 25% de la rosca sin afinar,
de forma que al roscar el casquillo éste quede firmemente
encajado.
Durante el proceso de macheado se debe lubricar de vez
en cuando y el movimiento de roscado puede ser ½ vuelta
adelante seguida de ¼ de vuelta atrás, sucesivamente.
Si el taladro a roscar es profundo conviene extraer
el macho a medio recorrido para limpiar de rebabas el
orificio.
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Como base para trabajar en el casquillo, es conveniente
utilizar un perno ya roscado M8 de un material no demasiado
duro, que bien puede ser varilla roscada. Alguna tortillería
de aceros especiales requerirán broca y macho, asimismo
especiales.
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Para iniciar el taladro se debe granetear
el centro del perno y comenzar utilizando una broca
del 50% del diámetro requerido. Es este caso el tornillo
original es un M5x0,8 para el que se debe realizar un
orificio de 4,2mm, por lo que iniciamos el taladro con
broca de 2mm. Una ver realizado y limpio taladramos
con el diámetro definitivo de 4,2mm, siempre con auxilio
de la base del taladro de columna para mantener el taladro
centrado en el eje del perno.
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Si no se dispone de una mordaza adecuada
se puede recurrir a roscar sobre el perno varias tuercas
e ir apretándolas fuertemente unas sobre otras, de forma
que puedan utilizarse para agarrar el perno en un tornillo
de banco.
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Solo nos resta cortar la longitud adecuada
de casquillo, en esta caso se utilizará 1 mm menos del
taladro practicado en el cárter ya que la rosca nunca
llega hasta el final del mismo. Si se corta con segueta
manual se deberán repasar las roscas interior y exterior
para eliminar rebabas.
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Con ayuda del tornillo original se roscará
el casquillo hasta alcanzar la profundidad deseada.
Es normal que el último 25% presente mayor resistencia
al roscado pues se ha dejado de afinar la rosca en el
cárter para obligar a que el casquillo la termine y
quede bien fijado.
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Es recomendable utilizar un cemento
para roscas del tipo Loctite 648 o similar, extremando
la precaución de que el producto no caiga en la rosca
interior del casquillo.
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Una ver roscado en su posición se debe
comprobar que el casquillo no interfiere con otros elementos
del motor, en este caso el soporte del reten de cigüeñal
no asienta correctamente por lo que repasaremos el sobrante
de rosca exterior del casquillo con una muela cilíndrica
y el socorrido taladro de columna.
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La longitud del tornillo a utilizar
vendrá dada por la profundidad de rosca interior del
casquillo más el grosor de la pieza a fijar.
En este caso se utilizará el mismo tornillo original
ya que este cárter presenta un grosor generoso.
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Para terminar un buen trabajo no se debe olvidar que
se ha utilizado un perno zincado al que se le ha retirado
en parte la protección superficial, por lo que se le
debe aplicar con un pincel una capa con alto contenido
en zinc o mejor aun, aplicar una capa de aleación de
aluminio Durafix que permite darla con una lamparilla
normal de llama concentrada. Para esta aplicación resulta
idóneo este material, ya que permite rellenar los huecos
y arañazos existentes y acabar el asiento del encendido
correctamente.
Este cárter requiere aun bastante trabajo para dejarlo
decente, pero el encendido electrónico quedara bien
fijado y no volverá a dar problemas. Espero que os pueda
servir de ayuda para solucionar algún problema parecido
con este método
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